Controle sus traducciones

Hace unas semanas fui a un museo de la ciudad de Buenos Aires (sí, a un museo: a veces hago ese tipo de cosas raras...).

Allí encontré un folleto bilingüe (español-inglés), publicado por un organismo público, en el que se brinda información acerca de las características de los billetes auténticos. Se ve que no es raro que los turistas sean engañados por algunos inescrupulosos estafadores.

En mi opinión, algunas frases del folleto deberían haberse traducido al inglés de otra forma. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el título:

Controle sus billetes
Control your bills

Según los diccionarios norteamericanos (por ejemplo, American Heritage y Merriam-Webster), uno de los significados de bill es “papel moneda”.

Los diccionarios británicos (por ejemplo, Cambridge, Collins, Longman y Oxford) también dicen que bill es “papel moneda” o “billete”, pero aclaran que es un término propio del American English.

No sé qué proporción de los turistas que visitan la Argentina vienen de los Estados Unidos, pero me llamó la atención que se usara un localismo. Quizás hubiera sido mejor usar alguna otra opción, como note o banknote, que son términos usados en todos los países de habla inglesa, también en los Estados Unidos.

(Sin embargo, no todos opinan lo mismo: según los británicos Cambridge y Longman, note es un término que se usa sobre todo en British English. De todos modos, en la página web de la Reserva Federal, en su sección de preguntas frecuentes, hay un apartado sobre “Currency and Coin
”: allí se usa banknote, note y paper money; en cambio, bill no aparece.)

A veces he oído comentarios críticos sobre lo que algunos llaman el “español neutro”. Más allá de si éste existe o no, el caso de este folleto es una prueba más de la importancia de elegir términos que sean familiares para un amplio número de lectores, dejando de lado regionalismos o localismos.

A propósito: la historia del museo tiene un “final feliz”. Escribí al organismo que había publicado el folleto para hacer estos comentarios. Me contestaron dos horas después para agradecerme la sugerencia y para decirme que la tendrían en cuenta en una próxima tirada de folletos. ¡Sólo dos horas y me agradecieron! Todavía quedan esperanzas para los organismos públicos...